La huella de carbono del vídeo bajo demanda

Hoy en día los servicios en línea representan cada vez más nuestra manera de consumir música, televisión, cine, vídeojuegos, pornografía y telemedicina. Servicios “bajo demanda” como Spotify, Netflix, HBO, Amazon Prime o Xbox Pass hacen de la ubicuidad su razón de ser pero ¿sabías que el uno por ciento de las emisiones globales de C02 son generadas por ver vídeos en red o “streaming”?  

Las infraestructuras necesarias para poder prestar todos estos servicios: centros de datos y conmutación, mantenimiento y funcionamiento de servidores, refrigeración de las instalaciones y la electricidad necesaria para la “emisión”, generan unos trescientos millones de de toneladas de emisiones de carbono.

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A esta conclusión ha llegado el think tank The Shift Project. Según sus estimaciones, las tecnologías digitales producen hoy en día (principios de 2019) un 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Desde un punto de vista ecológico y teniendo en cuenta la inexcusable obligación de cuidar nuestro medio ambiente, el desafío al que nos enfrentamos es el de encontrar un equilibrio entre nuestras “necesidades” de servicios de información y entretenimiento y encontrar la manera más óptima y respetuosa con el entorno posible. ¿Estamos dispuestos a sacrificar Netflix por salvar un bosque?

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