El sofrito, el “arma secreta” de nuestra cocina

Todos conocemos de sobra los beneficios de la dieta mediterránea. Su variedad de sabores, la calidad de la materia prima y el uso de verduras y hortalizas han demostrado que es perfecta para mantener un buen estado de salud y disfrutar cada bocado.

Yo procuro cocinar en casa platos típicos españoles, italianos, portugueses y griegos por sus beneficios; suelo usar siempre aceite de oliva virgen extra para su cocción. Ahora el PREDIMED, un ensayo clínico llevado a cabo con más de 7.000 personas, ha demostrado que cocinar las hortalizas del sofrito con aceite de oliva virgen favorece la absorción y la liberación de los compuestos bioactivos de sus ingredientes tradicionales como el ajo,  la cebolla y el tomate.

En nuestros platos tradicionales hay un alto consumo de fitoquímicos procedentes de las verduras, frutas y legumbres que usamos como ingredientes que implican mejoras en la salud cardiovascular y en nuestro metabolismo.

Según apuntan los investigadores, el secreto reside en el sofrito ya que al cocinar las hortalizas con aceite de oliva virgen se favorece que los carotenoides y los polifenoles, presentes en las hortalizas y verduras, se traspasen al aceite de oliva facilitando la absorción de dichos compuestos. Otro beneficio que han descubierto es el efecto antiinflamatorio de la salsa de tomate…

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No deja de ser curioso que en las décadas pasadas, por esa errónea idea de que “lo de fuera es mejor” se menospreciase tanto nuestra comida tradicional y típica. No estoy diciendo que los platos de las cocinas centroeuropeas o sajonas no sean sabrosos, pero no son del todo saludables. Al final se demuestra que las recetas de nuestros padres son las más sanas y que estar abiertos a nuevas opciones culinarias no implica abandonar ni renegar de nuestras recetas tradicionales. Al final se ha demostrado que son las más adecuadas.